Santiago de Chile, Chile
Abril de 1998
El siguiente es el texto completo de la Declaración de Santiago suscrita por
los Jefes de Estado y de Gobierno asistentes a la Segunda Cumbre de las Américas:
Nosotros, los Jefes de Estado y de Gobierno de los países de las Américas
elegidos democráticamente, nos hemos reunido en Santiago, Chile, con el fin de
continuar el diálogo y fortalecer la cooperación que iniciamos en Miami en
diciembre de 1994. Desde entonces, se ha logrado un progreso significativo en la
formulación y ejecución de proyectos y programas conjuntos para aprovechar las
grandes oportunidades que se nos presentan. Reafirmamos nuestra voluntad de
continuar en esta trascendental empresa, que requiere de esfuerzos nacionales
progresivos y de una dinámica cooperación internacional.
El fortalecimiento de la democracia, el diálogo político, la estabilidad económica,
el progreso hacia la justicia social, el grado de coincidencia en nuestras políticas
de apertura comercial y la voluntad de impulsar un proceso de integración
hemisférica permanente, han hecho que nuestras relaciones alcancen mayor
madurez. Redoblaremos nuestros esfuerzos para continuar las reformas destinadas
a mejorar las condiciones de vida de los pueblos de las Américas y lograr una
comunidad solidaria. Por ese motivo, hemos decidido que la educación sea un
tema central y de particular importancia en nuestras deliberaciones. Aprobamos
el Plan de Acción
anexo, comprometiendo nuestro esfuerzo para llevar adelante las iniciativas en
él contenidas.
Desde nuestra reunión en Miami,
hemos alcanzado beneficios económicos reales en las Américas como resultado de
un mayor grado de apertura comercial, de transparencia en las reglamentaciones
económicas, de políticas económicas sólidas consistentes con una economía
de mercado, además de los esfuerzos efectuados por el sector privado para
aumentar su competitividad. Aún cuando algunos países de la región han sido
afectados por presiones financieras y otras dificultades económicas, junto con
los severos contratiempos económicos que han sufrido ciertas naciones de otras
regiones, la tendencia general en las Américas ha estado marcada por un
crecimiento económico más rápido, menores índices de inflación, mayores
oportunidades y confianza al insertarse en el mercado globalizado. En gran
medida, estos logros se deben a los esfuerzos sostenidos en favor de la
cooperación desplegados por nuestros países con el fin de fomentar la
prosperidad mediante una mayor integración y apertura en la esfera económica.
Se han formado nuevas asociaciones mientras que las ya existentes se han
fortalecido y ampliado. Los acuerdos subregionales y bilaterales de integración
y libre comercio están desempeñando un papel positivo. Tenemos confianza en
que el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA)
mejorará el bienestar de nuestros pueblos, incluyendo a las poblaciones en
desventaja económica en nuestros respectivos países.
La integración hemisférica constituye un complemento necesario de las políticas
nacionales para superar los problemas pendientes y obtener un mejor grado de
desarrollo. Un proceso de integración en su concepto más amplio, permitirá,
sobre la base del respeto a las identidades culturales, configurar una trama de
valores e intereses comunes, que nos ayude en tales objetivos.
La globalización ofrece grandes oportunidades para el progreso de nuestros países
y abre nuevos campos de cooperación para la comunidad hemisférica. Sin
embargo, puede también incidir en un aumento de las diferencias entre los países
y al interior de nuestras sociedades. Firmemente decididos a aprovechar sus
beneficios y a enfrentar sus retos, otorgaremos especial atención a los países
y grupos sociales más vulnerables de nuestro Hemisferio.
La educación constituye el factor decisivo para el desarrollo político,
social, cultural y económico de nuestros pueblos. Nos comprometemos a facilitar
el acceso de todos los habitantes de las Américas a la educación preescolar,
primaria, secundaria y superior, y haremos del aprendizaje un proceso permanente.
Pondremos la ciencia y la tecnología al servicio de la educación, para
asegurar grados crecientes de conocimiento y para que los educadores alcancen
los más altos niveles de perfeccionamiento. El Plan de Acción que acompaña a
esta Declaración define los objetivos y metas que nos hemos propuesto y las
acciones para hacerlas realidad. Para lograr nuestros propósitos en los plazos
convenidos, reafirmamos nuestro compromiso de invertir mayores recursos en esta
importante área, como asimismo de impulsar la participación de la sociedad
civil en el desarrollo educativo.
Las decisiones de nuestros Ministros de Educación en la Conferencia de Mérida,
México, en febrero de este año, responden a nuestra voluntad de impulsar
iniciativas conjuntas y concretas destinadas a mejorar el acceso a la educación
con equidad, calidad, pertinencia y eficacia. Para dar continuidad y consolidar
nuestras resoluciones, hemos dispuesto que celebren una nueva Conferencia, que
se efectuará en la ciudad de Brasilia, Brasil, en el mes de julio de este año.
Hoy instruimos a nuestros Ministros Responsables del Comercio que inicien las
negociaciones correspondientes al ALCA de acuerdo con la Declaración
Ministerial de San José, de marzo de 1998. Reafirmamos nuestra determinación
de concluir las negociaciones del ALCA a más tardar en el año 2005 y a lograr
avances concretos para finales del presente siglo. El acuerdo del ALCA será
equilibrado, amplio y congruente con la Organización Mundial de Comercio (OMC),
y constituirá un compromiso único.
Hemos observado con satisfacción el trabajo preparatorio realizado por los
Ministros Responsables del Comercio durante los últimos tres años, lo cual ha
fortalecido nuestras políticas comerciales, ha fomentado la comprensión de
nuestros objetivos económicos y ha facilitado el diálogo entre todos los países
participantes. Valoramos la importante contribución del Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), la
Organización de Estados Americanos (OEA)
y la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el
Caribe (CEPAL), en su
calidad de Comité Tripartito.
El proceso de negociación del ALCA será transparente, y tomará en cuenta las
diferencias en los niveles de desarrollo y en el tamaño de las economías de
las Américas, con el fin de generar oportunidades para la plena participación
de todos los países. Alentamos a todos los sectores de la sociedad civil a
participar y a contribuir en el proceso de manera constructiva, por medio de
nuestros respectivos mecanismos de diálogo y consulta, y mediante la presentación
de sus puntos de vista a través del mecanismo creado en el proceso de negociación
de ALCA. Creemos que la integración económica, la inversión y el libre
comercio son factores claves para elevar el nivel de vida, mejorar las
condiciones laborales de los pueblos de las Américas y lograr una mejor
protección del medio ambiente. Estos temas se tomarán en consideración a
medida que avancemos en el proceso de integración económica en las Américas.
La Región ha logrado avances significativos tanto en política monetaria y
fiscal como en materia de estabilidad de precios y en la apertura de nuestras
economías. La volatilidad de los mercados de capitales confirman nuestra decisión
de fortalecer la supervisión bancaria en el Hemisferio, así como establecer
normas en materia de divulgación y revelación de información para bancos.
La fuerza y sentido de la democracia representativa residen en la participación
activa de los individuos en todos los niveles de la vida ciudadana. La cultura
democrática debe llegar a toda nuestra población. Profundizaremos la educación
para la democracia y promoveremos las acciones necesarias para que las
instituciones de gobierno se conviertan en estructuras más participativas. Nos
comprometemos a fortalecer las capacidades de los gobiernos regionales y
locales, cuando proceda, y a promover una participación más activa de la
sociedad civil.
El respeto y promoción de los derechos humanos y de las libertades
fundamentales de todos los individuos constituye una preocupación primordial de
nuestros gobiernos. Al conmemorar el Cincuentenario de la Declaración Americana
de los Derechos y Deberes del Hombre y de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos, concordamos en la necesidad de promover la ratificación e
implementación de los acuerdos internacionales destinados a salvaguardarlos y
de seguir fortaleciendo las instituciones nacionales e internacionales
pertinentes. Coincidimos en que una prensa libre desempeña un papel fundamental
en la materia y reafirmamos la importancia de garantizar la libertad de expresión,
de información y de opinión. Celebramos la reciente constitución de un
Relator Especial para la Libertad de Expresión, en el marco de la Organización
de los Estados Americanos.
Convencidos que una administración de justicia independiente, eficiente y
eficaz, juega un papel esencial en el proceso de consolidación de la democracia;
fortalece su institucionalidad; garantiza la igualdad de todos sus ciudadanos; y
contribuye al desarrollo económico, reforzaremos nuestras políticas de
justicia e impulsaremos aquellas reformas que sean necesarias para promover la
cooperación jurídica y judicial. Para tales efectos, fortaleceremos las
entidades nacionales dedicadas a estudios sobre la administración de justicia e
impulsaremos el establecimiento de un centro hemisférico de estudios sobre la
materia.
Combatiremos todas las formas de discriminación en el Hemisferio. La igualdad
de derechos y de oportunidades entre mujeres y hombres, con el objetivo de
asegurar una participación dinámica de la mujer en todos los ámbitos del
quehacer de nuestros países, constituye una tarea prioritaria. Seguiremos
auspiciando la plena integración a la vida política y económica de las
poblaciones indígenas y de otros grupos vulnerables, respetando las características
y expresiones que afirmen su identidad cultural. Desplegaremos especiales
esfuerzos para garantizar los derechos humanos de todos los migrantes, incluidos
los trabajadores migrantes y sus familias.
La superación de la pobreza sigue siendo el reto más grande al que se enfrenta
nuestro Hemisferio. Estamos conscientes de que el crecimiento positivo observado
en las Américas en los últimos años no ha solucionado todavía los problemas
de inequidad y exclusión social. Estamos decididos a eliminar las barreras que
niegan a los pobres el acceso a la nutrición adecuada, a los servicios sociales,
a un medio ambiente sano, al crédito y a los títulos legales de sus
propiedades. Proporcionaremos un mayor apoyo a las micro y pequeñas empresas,
promoveremos las normas laborales fundamentales reconocidas por la Organización
Internacional del Trabajo (OIT)
y utilizaremos nuevas tecnologías para mejorar las condiciones de salud de
todas las familias en las Américas, con el apoyo técnico de la Organización
Panamericana de la Salud (OPS),
logrando mayores niveles de equidad y desarrollo sostenible.
Con profunda satisfacción, constatamos que la Paz, valor esencial para la
convivencia humana, es una realidad en el Hemisferio. Destacamos el
establecimiento de Centroamérica como una zona de paz, democracia y desarrollo
y reconocemos los esfuerzos para la eliminación de las minas antipersonal y la
rehabilitación de sus víctimas. Continuaremos fomentando la confianza y la
seguridad entre nuestros países a través de medidas tales como las señaladas
en las declaraciones de Santiago y San Salvador sobre Medidas de Fomento de la
Confianza y la Seguridad. Alentamos la solución pacífica de las controversias.
Daremos nuevo impulso a la lucha contra la corrupción, el lavado de dinero,
el terrorismo, el tráfico de armas y el problema de las drogas, incluyendo el
uso indebido. Asimismo, trabajaremos conjuntamente para asegurar que los
delincuentes no encuentren un refugio seguro en ninguna parte del Hemisferio.
Estamos determinados a continuar por este camino.
Al forjar una alianza contra las drogas y al aplicar la Estrategia Hemisférica
contra las Drogas, acogemos con beneplácito el inicio de las negociaciones
formales en la reunión de la Comisión Interamericana para el Control de Abuso
de Drogas (CICAD), a celebrarse el 4 de mayo próximo en Washington, en el marco
de la Organización de los Estados Americanos (OEA), a fin de establecer un
procedimiento objetivo para evaluar multilateralmente las acciones y la
cooperación destinadas a prevenir y combatir todos los aspectos del problema de
las drogas y sus delitos conexos, que esté basado en los principios de soberanía,
integridad territorial de los Estados, responsabilidad compartida y con un
enfoque integral y equilibrado.
Reforzaremos los esfuerzos nacionales, hemisféricos e internacionales para la
protección del medio ambiente como base de un desarrollo sostenible que permita
al ser humano una vida sana y productiva en armonía con la naturaleza. Los
compromisos contraidos en la Cumbre de Miami y en la Cumbre sobre Desarrollo
Sostenible realizada en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, constituyen una sólida
base para profundizar nuestras acciones. Como Partes del Convenio Marco de las
Naciones Unidas sobre Cambio Climático, subrayamos la importancia de trabajar
en conjunto para avanzar en el cumplimiento del acuerdo alcanzado en la
Conferencia de Kyoto, Japón, y promover su ratificación en nuestros países.
Asimismo, cooperaremos estrechamente en la preparación de la Conferencia de las
Partes que se celebrará en noviembre de este año en Buenos Aires, Argentina.
Reconocemos que el desarrollo de vínculos energéticos entre nuestros países y
la intensificación del comercio en el sector energía, fortalecen e impulsan la
integración de las Américas. La integración energética, basada en
actividades competitivas y transparentes, y de acuerdo con las condiciones y
objetivos nacionales, contribuye al desarrollo sostenible de nuestras naciones y
al mejoramiento de la calidad de vida de nuestras poblaciones procurando un mínimo
impacto en el ambiente.
Reconociendo la importancia y el positivo papel que han jugado las instituciones
hemisféricas, particularmente la Organizacion de los Estados Americanos (OEA),
instruimos a nuestros respectivos Ministros para que examinen la forma de
fortalecer y modernizar dichas instituciones.
Reiteramos nuestra voluntad de seguir profundizando el diálogo y la cooperación
interhemisférica en el marco de amistad y solidaridad que anima a nuestras
naciones.
Hecha en Santiago, Chile, a los 19 días del mes de abril de 1998, en los
idiomas español, francés, inglés y portugués.
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