DECLARACIÓN DE
SANTA CRUZ DE LA SIERRA
Diciembre de 1996
1. Los Jefes de Estado y de Gobierno
elegidos de las Américas, reunidos en Santa Cruz de la Sierra de
conformidad con lo acordado en la Cumbre de las Américas celebrada en
Miami en 1994, reafirmamos nuestra determinación de avanzar hacia el
desarrollo sostenible e implementar las decisiones y compromisos
contemplados en la Declaración de Río y en la Agenda 21, adoptados en
la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo
celebrada en Río de Janeiro en 1992.
Reafirmamos, asimismo, los compromisos
adoptados en la Declaración de Principios y el Plan de Acción de la
Cumbre de las Américas.
Nos comprometemos a promover los
acuerdos alcanzados en la Conferencia Mundial sobre Desarrollo
Sostenible de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo celebrada en
Barbados en 1994 y reconocemos la importancia de los principios
enunciados en las recientes conferencias de las Naciones Unidas
relacionados con el desarrollo sostenible.
Apoyamos los esfuerzos emprendidos a
nivel hemisférico, regional y subregional, tales como la Alianza
Centroamericana para el Desarrollo Sostenible, el Acuerdo sobre
Cooperación Ambiental de América del Norte, el Tratado de Cooperación
Amazónica y la Comisión Permanente del Pacífico Sur.
2. Reafirmamos que el ser humano tiene
derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza,
por lo que constituye el centro de las preocupaciones relacionadas con
el desarrollo sostenible. Es necesario que las estrategias de desarrollo
incorporen la sostenibilidad como elemento indispensable para lograr de
manera equilibrada, interdependiente e integral los objetivos económicos,
sociales y ambientales.
3. Una característica esencial de las
Américas es su diversidad natural y cultural. Nuestros países
comparten una rica tradición política propia basada en valores democráticos
y un importante potencial económico y de desarrollo tecnológico,
dentro del contexto de economías abiertas y de mercado. Estos
constituyen elementos fundamentales para impulsar el desarrollo económico
y el bienestar social, así como la preservación de un medio ambiente
sano.
Adoptaremos políticas y estrategias
que alienten cambios en los patrones de producción y consumo para
alcanzar el desarrollo sostenible y una mejor calidad de vida, así como
la preservación del medio ambiente y para contribuir a la superación
de la pobreza.
Reafirmamos nuestro compromiso con el
principio fundamental de la Carta de la Organización de los Estados
Americanos, reiterado en la Cumbre de las Américas, de que la
democracia representativa es esencial para la paz, la justicia y el
desarrollo. El desarrollo sostenible requiere el fortalecimiento y
promoción de nuestras instituciones y valores democráticos.
4. Al reconocer que la globalización,
los esfuerzos hacia la integración y la complejidad de los asuntos
ambientales representan retos y oportunidades para los países del
Hemisferio, nos comprometemos a trabajar conjuntamente.
5. Reconocemos que las necesidades y
responsabilidades que enfrentan los países del Hemisferio hoy en día
son diversas. El desarrollo sostenible no supone que todos los países
se encuentran en el mismo nivel de desarrollo, tienen las mismas
capacidades o pueden necesariamente aplicar el mismo modelo para
lograrlo. En vista de que han contribuido en distinta medida a la
degradación del medio ambiente mundial, los Estados tienen
responsabilidades comunes pero diferenciadas en la búsqueda global del
desarrollo sostenible. Se deberá realizar esfuerzos para asegurar que
los beneficios del desarrollo sostenible lleguen a todos los países del
Hemisferio, en particular a los de menor desarrollo y a todos los
segmentos de nuestras poblaciones.
Daremos atención especial a los pequeños
Estados insulares cuya vulnerabilidad ambiental, vinculada en especial a
los desastres naturales, es mayor debido, entre otros factores, a su
situación geográfica, a su tamaño y a la dimensión de sus economías.
6. El alivio de la pobreza es parte
integral del desarrollo sostenible. Sólo se obtendrán los beneficios
de la prosperidad mediante políticas que aborden las interrelaciones
entre el ser humano y la naturaleza. Al definir las políticas y los
programas de desarrollo sostenible se debe prestar especial atención a
las necesidades de las poblaciones indígenas, las minorías, las
mujeres, los jóvenes y los niños y a facilitar su plena participación
en el proceso de desarrollo. Las condiciones de vida de los
discapacitados y de los ancianos también merecen especial atención.
7. Estableceremos o fortaleceremos
nuestros marcos institucionales, programas y políticas en apoyo a los
objetivos del desarrollo sostenible. Los esfuerzos nacionales deberán
complementarse con una continua cooperación internacional para llevar
adelante los compromisos asumidos en la Conferencia de Río en relación
con los recursos financieros y mediante la transferencia de tecnología
en términos justos y favorables, incluidos términos preferenciales,
establecidos de común acuerdo.
8. Apoyaremos y promoveremos, como
requisito fundamental del desarrollo sostenible, una amplia participación
de la sociedad civil en el proceso de toma de decisiones, incluyendo políticas
y programas y su diseño, implementación y evaluación. Para tal efecto,
se promoverá el perfeccionamiento de los mecanismos institucionales de
participación pública.
9. Esta Conferencia Cumbre sobre
Desarrollo Sostenible es la piedra angular de una alianza de cooperación
entre los Estados de las Américas en su búsqueda común de una calidad
de vida más elevada para sus pueblos, fundada en objetivos integrales y
complementarios de carácter económico, social y ambiental.
Se debe partir de las experiencias
nacionales y regionales que se encuentran en marcha para integrar un
plan de acción que comprometa la acción oportuna de los Estados y la
disponibilidad de los recursos necesarios para su cumplimiento.
10. De conformidad con los principios
anunciados anteriormente destacamos los siguientes elementos para la
aplicación del Plan de Acción para el Desarrollo Sostenible de las Américas:
a. Crecimiento económico con equidad
Aplicar medidas eficaces y constantes
para asegurar que el sistema económico y financiero internacional apoye
el crecimiento de las economías locales y su desarrollo sostenible con
el fin de lograr una mayor justicia social para todos nuestros pueblos.
Fortalecer la relación de apoyo recíproco
entre el comercio y el medio ambiente actuando en favor de la conservación
ambiental, salvaguardando a la vez un sistema de comercio multilateral
abierto, equitativo y no discriminatorio, tomando en cuenta los
esfuerzos en curso del Comité de Comercio y Medio Ambiente de la
Organización Mundial de Comercio sobre este tema. Reconocemos la
importante necesidad de los países de mejorar el acceso a los mercados,
manteniendo políticas ambientales eficaces y apropiadas. A este
respecto, evitaremos las restricciones encubiertas al comercio, de
conformidad con el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio/Organización
Mundial de Comercio (GATT/OMC) y con otras obligaciones internacionales.
La plena participación del sector
privado y en particular de la pequeña, mediana y microempresa, así
como de cooperativas y de otras formas de organización productiva en
una estrategia hacia el desarrollo sostenible, resulta fundamental a fin
de aprovechar sus recursos y dinamismo. Esta estrategia debe
desarrollarse en un contexto de equilibrio entre políticas integrales
para atender los problemas ambientales y de desarrollo.
b. Dimensiones sociales
Existe la necesidad urgente de
intensificar los esfuerzos para superar la pobreza y la marginalidad que
afectan ampliamente a nuestras sociedades, en especial a la niñez y a
la mujer. Promoveremos, a través de las acciones y programas
pertinentes, incluyendo los establecidos en el Plan de Acción, niveles
adecuados de nutrición, una mayor seguridad alimenticia, el acceso
equitativo y efectivo a los servicios básicos de salud y de
abastecimiento de agua potable, al empleo, a la vivienda; y procuraremos
prevenir la contaminación y sanear el medio ambiente en beneficio de
toda la población, teniendo en cuenta en particular a los grupos más
vulnerables.
Estableceremos, asimismo, estrategias
que valoren la dignidad de la persona humana, respeten y promuevan la
diversidad cultural de nuestras sociedades y la igualdad de género, así
como programas de educación para la paz, la democracia y el respeto a
la naturaleza, con especial atención a la niñez y a los jóvenes.
En este contexto se deberá poner en práctica,
cuando proceda, los principios y prioridades que establece la Carta
Panamericana de la Salud y el Medio Ambiente para el Desarrollo Humano
Sostenible.
c. Un medio ambiente sano
La planificación y la toma de
decisiones relativas al desarrollo sostenible requieren el entendimiento
e integración de las consideraciones ambientales, así como de los
factores sociales y económicos. Evaluaremos el impacto ambiental de
nuestras políticas, estrategias, programas y proyectos, a nivel
nacional o en el marco de acuerdos internacionales, para asegurar que
los impactos ambientales adversos puedan ser identificados, prevenidos,
minimizados o mitigados, según sea el caso.
d. Participación pública
Promoveremos mayores espacios para la
expresión de las ideas y el intercambio de información y de
conocimientos tradicionales sobre el desarrollo sostenible entre grupos,
organizaciones, empresas e individuos, incluidas las poblaciones indígenas,
así como para su efectiva participación en la formulación, adopción
y ejecución de las decisiones que afectan sus condiciones de vida.
e. Desarrollo y transferencia de
tecnología
El desarrollo, la adopción, adaptación
y aplicación de una tecnología ambientalmente sana, eficaz y efectiva,
juegan un importante papel para asegurar el desarrollo sostenible.
Con este objetivo, se debe continuar
fomentando en el Hemisferio la transferencia y el acceso a tecnologías
apropiadas. Reconocemos el importante papel que juegan los mecanismos
basados en el libre mercado y promoveremos oportunidades de
transferencia de tecnología a través de programas de capacitación y
de trabajo cooperativo y mejorando el acceso a fuentes de información.
Además, incrementaremos la capacidad científica y tecnológica
nacional, complementada por la cooperación internacional.
f. Financiamiento
Para poner en práctica las iniciativas
contempladas en el Plan de Acción se requiere movilizar recursos
financieros de conformidad con los compromisos contraídos en la Cumbre
de Río. Como complemento de éstos, se deberían desarrollar mecanismos
innovadores de financiamiento.
En este contexto, resaltamos la
importancia de que los organismos de cooperación y las instituciones
financieras internacionales apoyen firmemente los esfuerzos del
Hemisferio.
g. Fortalecimiento de los marcos jurídicos
Las relaciones entre los países del
Hemisferio, en el marco de esta alianza de cooperación para avanzar
hacia el desarrollo sostenible, se basará en las normas y principios
del derecho internacional. Consideraremos los avances registrados en el
ámbito del Derecho Internacional Ambiental e impulsaremos de la manera
que proceda reformas y actualizaciones de las legislaciones nacionales
para incorporar a nuestros respectivos ordenamientos internos el
concepto del desarrollo sostenible. Desarrollaremos, asimismo,
mecanismos nacionales para el cumplimiento eficaz de nuestras leyes y
disposiciones pertinentes y de las correspondientes normas
internacionales.
Realizaremos esfuerzos para lograr la
ratificación o en su caso la adhesión a los instrumentos
internacionales sobre desarrollo sostenible y cumpliremos las
obligaciones correspondientes.
Por lo tanto, suscribimos la Declaración
de Santa Cruz de la Sierra y adoptamos el Plan de Acción para el
Desarrollo Sostenible de las Américas, a los siete días del mes de
diciembre de mil novecientos noventa y seis, en los idiomas español,
francés, inglés y portugués.
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