I - Declaración
de Principios
Conocimiento,
Desarrollo Sostenible y Cooperación
Hemisférica en las Américas
1. Nosotros,
los Ministros
responsables de la Ciencia y la Tecnología de las naciones de la Cumbre de las
Américas, reunidos en la ciudad de
Cartagena de Indias, Colombia, durante los días 28 y 29 de marzo de 1996,
hemos llegado a un consenso alrededor de un conjunto de Principios que
expresamos en la presente Declaración.
2.
La Cumbre de las Américas, reunida
en diciembre de 1994 en la ciudad de Miami, es un hecho de singular trascendencia para el futuro económico,
social y político de nuestro Hemisferio. El Pacto para el Desarrollo y la Prosperidad: Democracia, Libre
Comercio y Desarrollo Sostenible en las Américas, producto de dicha
Cumbre, es
la agenda hemisférica que nos coloca en la senda del siglo XXI. El Pacto busca conjugar cambios económicos, sociales, políticos y
tecnológicos globales recientes -- y las nuevas perspectivas y oportunidades
que estos ofrecen -- con los enormes desafíos que los países enfrentan para
mejorar la calidad de vida, con énfasis
en la equidad social, la prosperidad, y el desarrollo sostenible.
3.
El orden económico mundial se ha caracterizado durante las dos últimas
décadas por una tendencia sin precedentes hacia la globalización, como
consecuencia de intensos desarrollos tecnológicos, del crecimiento de flujos
comerciales y de capitales internacionales, y del incremento en la movilidad de la población.
Esta globalización ha facilitado a los países aprender los unos de los
otros, mediante experiencias, valores culturales y aspiraciones compartidas.
Esta creciente interdependencia se apoya en la integración
regional en curso y apunta hacia la necesidad de promover una agenda
hemisférica.
Ciencia,
Tecnología y Desarrollo Sostenible
4.
La inclusión de la ciencia y la tecnología en la agenda hemisférica
concebida por los mandatarios en la Cumbre de las Américas refleja el papel
estratégico que la ciencia y la tecnología desempeñan en el desarrollo socio-económico
y la protección del medio ambiente.
5.
Un objetivo clave en el desarrollo científico y tecnológico en los países
del Hemisferio es aumentar, de
manera progresiva y sistemática, su
capacidad para generar conocimiento, y
su habilidad para convertir este último en nuevos o mejores productos, procesos y servicios,
que
faciliten el desarrollo sostenible, económico y social de la región. Tenemos conciencia de que las capacidades científicas y tecnológicas de
un país se extienden más allá de la comunidad científica y tecnológica para
incluir las habilidades y sabiduría generales diseminadas a través de la
sociedad.
6.
Por lo tanto, la formulación
e implementación de políticas nacionales para el desarrollo científico y
tecnológico es de la mayor importancia. Estas
políticas deben orientarse a la educación, calificación y formación continua
de recursos humanos, al desarrollo
de una mayor capacidad de investigación en áreas de interés nacional y
regional, al fortalecimiento de
sistemas de innovación que promuevan el cambio tecnológico, y a la aplicación del conocimiento para lograr un desarrollo equitativo
y sostenible.
7.
Afirmamos que el desarrollo científico y tecnológico debe basarse en el
respeto a principios éticos que salvaguarden la dignidad humana, el bienestar social y la paz entre las naciones.
Asi mismo, destacamos el
importante papel que desempeñan la diversidad cultural que caracteriza nuestra
región, así como la identidad de los pueblos originarios.
8.
Reconocemos que el desarrollo de una capacidad científica y tecnológica
en el Hemisferio es un objetivo que requiere un esfuerzo substancial de inversión
por parte de todos los países, en
el que deben participar todos los sectores de la sociedad en la medida de sus
capacidades. La educación, la formación y el desarrollo de los recursos humanos desempeñan un
papel critico en la inversión científica y tecnológica, y por tanto,
son una
responsabilidad de la sociedad en su conjunto en la que el Estado debe
participar. Entendemos igualmente
que, si bien es posible obtener
resultados en el corto plazo, los beneficios más significativos y la retribución económica
y social de la inversión en ciencia y tecnología se apreciarán principalmente
en el mediano y largo plazo.
9.
Promoveremos, tanto como sea
posible en cada uno de nuestros países, los
ajustes necesarios que propicien el desarrollo de sistemas de innovación,
enmarcados en el contexto de mercados abiertos y esfuerzos de integración
regional. Reconocemos que la
efectiva implementación de estas políticas depende en gran medida de la
participación de los diversos actores involucrados, a saber, el sector privado,
la comunidad científica y tecnológica, y las organizaciones gubernamentales y
no-gubernamentales, la cual también estimularemos.
Fortalecimiento
de la Cooperación Hemisférica
10.
Reconocemos decididamente la importancia de la cooperación hemisférica
para el desarrollo científico y tecnológico de la región, y como un factor crítico para complementar las capacidades y esfuerzos
de los países del hemisferio. Adquieren
especial relevancia los esfuerzos colaborativos en la formación de
investigadores y en la constitución de redes transnacionales de investigación,
así como en todas aquellas formas de cooperación que se basan en apoyo
mutuo, y en compartir
infraestructuras, experiencias y conocimientos.
11.
Existe en el Hemisferio una valiosa experiencia de cooperación en este
campo con una variedad de mecanismos y modalidades de cooperación que se han
ensayado, tanto a nivel regional
como sub-regional. A través de
estos programas de cooperación se han desarrollado las primeras redes de
investigación, se ha promovido el
establecimiento de centros de excelencia en algunos campos de la ciencia, y se han puesto en marcha esfuerzos cooperativos de investigación sobre
temas de interés común. Nos
comprometemos a revisar las experiencias colaborativas pasadas y actuales para implementar mecanismos de cooperación que respondan a los desafíos
y oportunidades que brinda el nuevo entorno.
12.
Los costos de investigación y desarrollo hacen evidente la necesidad de
mecanismos de cooperación para complementar los esfuerzos y capacidades
nacionales de investigación. Considerando
la creciente dificultad para
enfrentar los problemas globales al desarrollo sostenible, la cooperación ha
dejado de ser simplemente una posibilidad para convertirse en una necesidad. Los
acelerados avances en tecnologías de información, pueden facilitar una mayor
cooperación y deben integrarse en nuevos enfoques y prácticas de esfuerzos
científicos y tecnológicos conjuntos.
13.
Con base en estas tendencias, reconocemos
que es necesario, en muchos casos, modificar los patrones tradicionales que han caracterizado la cooperación
hemisférica y las estrategias de financiación en ciencia y tecnología. Nos identificamos con el concepto de cooperación basada en interés
mutuo, donde cada país involucrado
obtiene beneficios, y con el
principio de compartir costos entre los países e instituciones participantes.
14.
Somos conscientes de la heterogeneidad que caracteriza el desarrollo
actual de las capacidades científicas y tecnológicas de los países del
Hemisferio. Por esta razón, y para optimizar recursos, tendrán que examinarse políticas y estrategias diferenciales para el
desarrollo y consolidación de estas capacidades, buscando facilitar la participación de todos los países, y
reconociendo claramente las características y requerimientos de los países más
pequeños y de menor desarrollo relativo.
15.
Consideramos que uno de los principales requisitos para incrementar la
efectividad de los programas hemisféricos
en ciencia y tecnología, es el de
asegurar un adecuado seguimiento y evaluación de los programas que están en
marcha, y de aquellos que se
inicien, con el fin de que alcancen
objetivos específicos de programa, y
de que contribuyan al logro de las metas generales definidas. Con tal fin,
alentaremos a las entidades cooperantes para que establezcan, como parte de sus programas de cooperación,
criterios específicos para revisiones periódicas de programa. Para este propósito,
se
considera esencial la participación directa de la comunidad científica y
tecnológica.
Mirando
hacia el Futuro
16.
Solicitamos a la OEA y al BID fortalecer sus esfuerzos en el área de la
ciencia y la tecnología en respuesta a la Declaración y Plan de Acción de la
Cumbre de Miami. Consideramos que
estas instituciones deben jugar un papel importante en el apoyo a programas de
cooperación hemisférica en ciencia y tecnología, y en la promoción de la canalización de recursos hacia el
Hemisferio en apoyo a esta Declaración. Adicionalmente, reconociendo la globalización de la ciencia y la tecnología y la
necesidad de una mejor coordinación, alentamos
a la OEA, al BID y a los países de
la Cumbre de las Américas a
coordinar, en su momento, este Plan de Acción con actividades implementadas
como parte de los planes de acción acordados a través de otros mecanismos multilaterales como la OCDE, APEC y el Banco
Mundial.
17.
Este Plan de Acción identifica una serie de propuestas que se
desarrollarán a través de programas de cooperación existentes, o de nuevos
programas que se diseñen con el objetivo de contribuir al desarrollo socioeconómico
del hemisferio, con base en la
complementariedad de las capacidades e infraestructuras científicas y tecnológicas
nacionales. El Plan propone, además, estrategias
financieras y de coordinación para facilitar una mayor cooperación científica
y tecnológica en el hemisferio.
18.
Recomendamos que el Plan de Acción en Ciencia y Tecnología se
implemente lo antes posible, de
manera complementaria con las otras iniciativas adoptadas por los Jefes de
Estado y de Gobierno en la Cumbre de las Américas. Recomendamos que las acciones de este Plan relacionadas con el área de
Garantizar el Desarrollo Sostenible y Conservar el Medio Ambiente para las
Generaciones Futuras, sean consideradas durante la formulación de la agenda de
la Cumbre de Bolivia sobre Desarrollo Sostenible.
19. Afirmamos los compromisos en ciencia y tecnología hechos en la Cumbre de
las Américas, y comprometemos nuestra voluntad y dedicación en un esfuerzo
individual y colectivo para dar renovado impulso a la cooperación hemisférica
en ciencia y tecnología. Para este
propósito adoptamos el siguiente Plan de Acción y recomendamos a nuestros
respectivos gobiernos su adopción; este
Plan incluye acciones específicas para implementar y hacer operativos los
principios acordados.